Aunque la menstruación es un tema que se ha resignificado y visibilizado con el tiempo con nuevas prácticas y maneras de vivirla, aún falta mucho para asegurarle salud menstrual digna a mujeres, hombres trans, personas no binaries y cualquier persona menstruante. Aquí mostramos sólo algunas necesidades para una higiene menstrual con accesos dignos y salubres.

Menstruación digna

Si bien la menstruación es un proceso natural del cuerpo de las personas que nacen con útero, vivir estos procesos implican contextos físicos, personales, económicos y sistémicos. Para muchas personas, menstruar es cuestión de privilegios pues no todas/todes tienen acceso a productos de higiene como toallas sanitarias, tampones, ni copas menstruales que deberían de ser un derecho de salud pública.

A pesar de que el pasado Abril se aprobó la #LeyMenstruaciónDigna en la cámara de diputados, la cual busca proveer gratuitamente productos de gestión menstrual a niñas, adolescentes y mujeres del país, aún queda un largo camino de lucha para que esto se convierta en una realidad.

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Además con la crisis de agua que está atravesando el país, para algunxs es muy complicado tener una higiene menstrual segura. Y ni hablar de quienes viven bajo estilos de vida y religiones que consideran “algo impuro” a la menstruación y las alejan de la sociedad hasta que su periodo termina.

Actualmente mucho se habla de que las mujeres deben amar su menstruación y aceptarla como parte del cuerpo pero, ¿Cómo amarla si la sociedad y el sistema están hechos para rechazarla? Hay mujeres que simplemente no pueden darse ese lujo y muchos factores condicionan a que se viva como un tormento como la falta de agua y productos de higiene así como discriminación, estigma y burla social.

Ampliar el diálogo con empatía y sin tabúes

Hablar de menstruación sigue siendo necesario para dejar de perpetuar tabúes y desinformación. Anular esa idea de que es un tema que se toca en privado, que solo le incumbe a las mujeres y que por nada del mundo alguien puede verte con una toalla o tampón en la escuela o trabajo.

Se necesita empatía, educación sexual y mejorar la información que rodea a los ciclos menstruales para entender que este es un proceso que todas las personas viven diferente. Para algunas, los síntomas como cambios físicos, de humor y molestias están presentes cada que el periodo aparece. Para otras incluso, la menstruación puede llegar a implicar dolores discapacitantes o enfermedades como la endometriosis. No hay un proceso que se generalice para todas y la sociedad debe ser capaz de entenderlo y respetarlo.

Visibilizar los ciclos menstruales ayudaría mucho a detener los estereotipos que rodean a la menstruación como “la razón de todos los males de las mujeres” y dejar de repetir frases como “seguro está en sus días“.

Normalizar la menstruación desde pequeñxs podría tener un impacto positivo para que niñas y mujeres dejen de sentir vergüenza, asco e inseguridad cuando están en un proceso menstrual.

Cambiar las narrativas de la menstruación en los medios y la publicidad, para que deje de imponerse esa idea de que la sangre menstrual es antihigiénica o da asco, siendo la razón por la que en la publicidad de productos menstruales la sangre es representada con un líquido azul y no con algo que realmente represente a la sangre.

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Esto incluso, puede llegar a ser tan dañino al grado de no saber que el color de tu menstruación dice muchas cosas sobre tu salud. Que puede ser roja, café y hasta rosada. Y que si es negra es sumamente peligroso. Entre más representaciones reales de sangre existan, mejor conectadas con sus periodos y cuerpos pueden estar las personas que menstrúan.

Alternativas para todas las personas menstruantes

Hoy en día existen muchas alternativas de higiene menstrual. Desde lo sustentable hasta lo tradicional, es necesario exigir que cualquier método sea un derecho para cada persona y no solo un privilegio para quienes pueden acceder a productos.

Las toallas sanitarias de tela son una alternativa amigable con el medio ambiente pero poco viables si quienes deciden usarlas no tienen acceso a agua. La copa menstrual también es una opción sustentable y económicamente viable para no gastar cada mes en toallas o tampones, pero hay quienes no tienen los recursos para costearla. Los calzones menstruales son el nuevo accesorio que te permite vivir cómodamente cada día de tu ciclo pero son caras y requieren de cierto mantenimiento.

Es por eso que no podemos hablar de un acceso justo a productos de higiene menstrual, si no todas las personas con útero tienen la oportunidad de acceder a ellos. La menstruación no se elige, por lo tanto el gobierno debería asegurar que esté sea un proceso menos complicado para todas/todes.

Así como se regalan condones de manera gratuita, garantizar productos a personas de niveles socioeconómicos bajos, hombres trans y mujeres en general, debe ser indispensable. Es un asunto de salud pública, no de política.

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Vivir sangrando no es fácil, mucho menos si en la cotidianidad muchas personas aún no empatizan con el proceso y hacen todo más complicado. Tal vez algún día las mujeres puedan amar su menstruación y conectar con este proceso, pero antes debemos exigir que la menstruación digna esté en la agenda pública, sea una prioridad y vea por todas las personas menstruantes. Que sea un derecho y deje de ser un privilegio y una tortura para grupos vulnerados.