Texto inspirado y en colaboración con SustainLuum

En los últimos años, la crisis climática ha crecido y con ella el activismo y el alcance en los medios. Sin embargo, poco se habla de la relación que existe entre cambio climático y tensiones de género: por un lado, el cambio climático tiende a exacerbar las desigualdades de género existentes; pero también las desigualdades de género llevan a que los impactos negativos que enfrentan las mujeres sean mayores.

En colaboración con SustainLuum, aquí te platicamos por qué la crisis climática le afecta más a las mujeres y niñas.

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El enfoque de género hace énfasis en visualizar las diferencias socioculturales que niegan y restringen los derechos de las mujeres, las cuales en contextos de cambio climático pueden incrementarse y mermar las oportunidades de desarrollo para el 50% de la población mundial que está constituida por las mujeres.

Perspectivas, respuestas e impactos relacionados con los fenómenos ambientales extremos son percibidos de manera distinta entre hombres y mujeres, así como también tienen diferentes responsabilidades sociales, vulnerabilidades y capacidades para afrontar cambios y ajustes que son importantes a la hora de actuar.

Ejemplos de impactos tangibles:

  • El cambio climático trae consigo cargas adicionales en provisión de recursos elementales como el suministro de agua y leña, estas tareas son realizadas en su mayoría por mujeres y niñas.
  • En tiempos de catástrofes, la responsabilidad de alimentar a la familia, sobre todo a niñas y niños pequeños, así como de proveer los elementos cotidianos esenciales, es realizada en gran medida por las mujeres.
  • Las mujeres no son vulnerables porque sean “naturalmente más débiles”, sino que las condiciones de vulnerabilidad que hombres y mujeres enfrentan son distintas debido a su condición de género.
  • Una gran mayoría de mujeres vive en condiciones de exclusión social que se expresan en limitaciones culturales para movilizarse fuera del espacio doméstico y roles de posesión-sumisión que siguen estando presentes.
  • Menor acceso a la información en caso de amenaza.
  • Menor acceso a los sistemas de alerta temprana y a pronósticos de variabilidad climática, así como dificultades para participar en procesos de capacitación.
Fuente: © 2016 United Nations Development Program GENDER AND CLIMATE CHANGE  – SustainLuum

Soluciones y propuestas

Mujeres en todo el mundo han alzado la voz y realizan valiosas acciones para contribuir a encontrar soluciones ante el cambio climático. Jóvenes como Vanessa Nakate de Uganda, Greta Thunberg de Suecia, Xiye Bastida de México y María Alejandra Rodríguez Acha de Perú, están alzando sus voces para exigir medidas para hacer frente al cambio climático, de diferentes edades y nacionalidades pero peleando por una misma lucha.

Estas mujeres (la mayoría de ellas jóvenes) llevan su activismo a grandes organizaciones y a muchos lugares del mundo para hacer conciencia y generar un cambio al que todavía estamos a tiempo de adaptarnos.

Instagram: Xiye Bastida

Otros extraordinarios ejemplos son las acciones realizadas por mujeres Joan Carling, dedicada a defender los derechos de los pueblos originarios durante más de dos décadas. En Brasil, Anna Luisa Beserra está creando tecnologías innovadoras y sostenibles para el tratamiento del agua y la gestión de residuos sólidos, solo por citar algunos ejemplos.

Sin duda en los últimos años se ha aumentado la comprensión de los vínculos del cambio climático y la igualdad de género. No obstante, a pesar del creciente reconocimiento de las vulnerabilidades diferenciales, así como de las experiencias y habilidades únicas que las mujeres y los hombres aportan a los esfuerzos de desarrollo y sostenibilidad ambiental, las mujeres aún tienen menos influencia económica, política y legal y, por lo tanto, son menos capaces de hacer frente a ellas y están más expuestas a efectos adversos del cambio climático; por lo que se deben hacer esfuerzos para aminorar estas brechas.

Aumentar la recopilación y el análisis de datos desagregados por sexo contribuiría al desarrollo de políticas y programas climáticos sensibles al género, permitiendo que las mujeres y las niñas se beneficien plenamente de ellos y, al mismo tiempo, garantizaría que tales políticas no agraven las desigualdades existentes.

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