Afectaciones emocionales por desapariciones en México

Cuando perdemos a un ser amado vivimos un proceso que trae consigo distintas emociones y altibajos. Sanar no es lineal y a pesar de que todos los duelos son diferentes, ¿cómo se puede dejar ir si nunca hubo una despedida ni un cierre? ¿cómo se puede vivir con la ausencia de alguien cuando no existe la certeza de lo que sucedió con su cuerpo?

Según este estudio que repasa el trabajo de duelo frente a personas desaparecidas, la mayoría de los familiares y amigos/as de quiénes han sido víctimas de una desaparición forzada ponen una resistencia ante su duelo porque tienen la esperanza de que algún día regresen, de que se encuentren con vida o que al menos algún día se pueda recuperar su cuerpo.

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Al día de hoy en México se tiene conocimiento de 61,637 personas desaparecidas reconocidas por el gobierno según datos del INEGI y que aunque estos datos vienen desde los años 60, su incrementó se ve potencializado en el 2006, cuando inició la guerra contra el narcotráfico.

La reacción suele ser diferente ante la ausencia de una persona que murió por causas naturales o un accidente. Tenemos ciertos “protocolos” cuando la muerte está frente a nosotros: velar el cuerpo de la persona fallecida, las ceremonias y tener donde llorarle a la persona que se fue, sin embargo, cuando se trata de un caso de desaparición, las personas cercanas se quedan en la negación, además de enfrentarse a otro tipo de situaciones cómo la impunidad, el miedo, la incertidumbre y ansiedad.

El desconocer a qué le lloran, si están vivos o muertos, si tienen hambre o están heridos, son pensamientos que no permiten llevar un proceso sano. Además de las afectaciones físicas como lo son el trastorno del sueño, trastornos de alimentación y enfermedades que son un reflejo de cómo se puede llevar el cuerpo al límite cómo la gastritis, la colitis o la demartitis.

Especialistas recomiendan que mientras se realiza la búsqueda de la persona desaparecida, los familiares cuenten con ayuda psicológica pero la realidad es que pocas veces es así. La ayuda psicológica para muchas familias mexicanas es un privilegio que no entra en su presupuesto o dentro de su búsqueda de justicia, muchos piden a gritos ayuda para que sus casos no queden en el olvido y entonces no queda ni tiempo para pensar en alguna terapia o ayuda emocional, lo cual es bastante peligroso pues con el tiempo, puede desencadenar problemas de salud.

LatinUS

Se necesita que el gobierno no solo atienda puntualmente los casos de personas desaparecidas, sino que también existan apoyos directos a familiares para que la situación no se torne aún peor. Que las personas que lleven estos casos estén capacitadas para no agravar las crisis emocionales y principalmente se trate desde la empatía, recordar que son humanos y no cifras. 

Este es un tema que lleva muchas décadas siendo una de las problemáticas más grandes en México. Son tantos y tantos nombres, unos más difundidos por los medios que otros pero con el mismo resultado: solo 58% de la cifra oficial de desaparecidos han sido localizados, esto según el último reporte de la Comisión Nacional de Búsqueda de Personas de la secretaria de gobernación.

The New York Times

Recordemos el caso de los 43 normalistas de Ayotzinapa, la desaparición de los 7 en Calera Zacatecas y los 5 en Tierra Blanca que son algunos de los casos más sonados. Incluso, el 10 de Mayo del 2019 muchas madres iniciaron una manifestación en el monumento a la madre para pedir justicia y encontrar a sus hijas e hijos desaparecidos. Muchas de ellas exigían acciones más concretas sobre todo en aquellos casos que se empiezan a quedar en el olvido por tener a militares y policías involucrados.