Linchamiento social: desigualdad, ineficiencia e injusticia

Cuando internet se pone de cabeza hay ciertos temas de los que no podemos dejar de hablar, como ha pasado recientemente con múltiples videos de asaltos donde las víctimas se defienden y golpean a los asaltantes. Este tipo de contenidos generalmente se hacen virales y son tema de conversación en redes sociales provocando un sin número de opiniones, memes, comentarios y reflexiones.

El linchamiento tiene una historia horrorizante. Desde la inquisición y la caza de brujas hasta grupos racistas de supremacia blanca como el Ku Klux Klan. Pareciera que es una situación erradicada pero hoy en día el linchamiento está más vigente que nunca.

Imagen: The Guardian

En la modernidad el linchamiento tiene dos vertientes: el que sucede en la vida real y en el mundo virtual a través de las redes sociales que si bien no es comparable, ambos tienen sus causas y consecuencias. Podemos decir que el linchamiento en internet tiene ciertas similitudes con la cultura de la cancelación, sin embargo aquí hay algunos patrones como acoso y exposición de datos personales, haciendo una gran diferencia entre cancelar y linchar. El linchamiento en la vida real es mucho más violento y puede a veces acabar hasta en la muerte o daños físicos irreversibles.

Pareciera que las poblaciones vulnerables a la inseguridad en todo el país están viviendo niveles altos de enojo, frustración, impotencia y hartazgo, una fórmula letal que pareciera haber orillado a la gente para tomar las riendas por sus propias manos ante la percepción de un sistema de seguridad y justicia poco eficientes y corruptos.

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Periferia en decadencia

Hasta ahora, muchos de estos sucesos se han presentado en comunidades rurales y en las periferias de las grandes ciudades donde la gente no solo vive con el cansancio físico y emocional de transportarse por horas para llegar al trabajo y regresar a su hogar, también es el constante miedo de sufrir un asalto o robo, una violación y hasta un asesinato, sumado de la ineficiencia del transporte colectivo y del alumbrado público.    

Si tomamos en cuenta que los robos y asaltos en el Estado de México aumentaron un 700% en los últimos tres años es fácil empatizar con la reacción de la gente. La frustración de que no haya justicia o castigo y al final esto se vuelva algo de diario y la sociedad tenga que sobrevivir a ello.

Imagen: UDGTV

Barbacoa de Chivo

Aunque el linchamiento es el efecto de una causa, puede ser contraproducente. Existe en Youtube un cortometraje de Carlos Carrera llamado “Barbacoa de Chivo” el cual cuenta la historia de dos personajes: un fotógrafo y un hombre de clase baja que no tiene trabajo y necesita dinero para las medicinas de la enfermedad de su hija así que se le hace fácil robar una imagen de Santa Ursula en una iglesia. Al final se ve atemorizado y le entrega la imagen al fotógrafo y huye. A quien terminan linchando por equivocación es al fotógrafo y no al hombre que robó, una representación exacta de todos los factores que conforman una situación de búsqueda de justicia que sin duda dejan mucho para la reflexión.

Más allá de estar de acuerdo o no con la reacción de las personas ante una situación de violencia, el diálogo y la crítica más importante debe ser hacia la manera en que el sistema y el mismo capitalismo ha derivado un orden social inicuo: los pobres roban, el sistema de justicia ignora y la gente toma venganza, un círculo bastante enfermizo.

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No podemos echar culpas a quiénes se defienden porque todas las realidades son diferentes. Para alguien el hecho de que le quiten el celular en una combi significa trabajar meses e incluso tener que decidir entre comer y poder tener acceso a este tipo de tecnología que es necesaria para todos actualmente. Y aunque nada justifique la violencia y la manera en que se convierte en entretenimiento, debemos recordar que todos los contextos son diferentes y la calidad de vida depende mucho del nivel socioeconómico y oportunidades que recibimos.