Códigos culturales en las ofrendas de muertos

Cada noviembre en México se celebra el ‘Día de muertos’, serie de festividades a lo largo de varios días para honrar a quienes ya no están en la vida; desde familiares, amigos/as y mascotas.

A lo largo de los años, la tradición ha desarrollado una práctica que se caracteriza por poner altares con objetos y productos simbólicos en ofrenda. La principal función de las ofrendas es guiar y recibir a los espíritus para encontrar su propio altar. Es un ritual que convoca a la memoria de a quiénes hemos perdido y se realizaban desde tiempos prehispánicos.

Por ejemplo, los mexicas ofrendaban alimentos a sus muertos para su ida hacia Mictlán (inframundo), pues su viaje duraba 4 años.Durante la colonización la tradición se fusionó con rituales europeos como es el caso de las flores y veladoras, de los indígenas se conservaron el sahumerio con copal, la flor de cempasúchil y la comida que hasta hoy se ha convertido en una tradición imperdible que ha ido pasando de generación en generación. Aunque ya no es exactamente igual las prácticas prehispánicas o coloniales, muchos de los elementos principales siguen presentes combinándose con otros característicos de cada época.

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Todo comienza a hacerse más interesante si analizamos no sólo a las ofrendas, sino todos los elementos que contienen, cuyo significado que es importante conocer para que adquieran mayor sentido al momento de utilizarlos:

  • La sal es el elemento que purifica al alma y cuerpo para que no se dañe durante el viaje de ida y vuelta.
  • Las velas son importantes para producir luz que representa la fe y la esperanza, es una manera de alumbrar los caminos y guiar a quienes visitan a sus antiguos lugares. Cada vela representa un difunto, así que se tiene que poner una flama de luz por cada persona que ya no esté presente. También hay personas que ponen 4 velas representando los puntos cardinales y así evitar que sus difuntos se pierdan. Cuando las velas o veladoras son moradas significa que están en duelo o el fallecimiento es reciente.
  • El copal o el incienso representan los rezos o alabanzas y en la actualidad se utilizan para alejar a los malos espíritus y que las almas que pertenecen al hogar puedan entrar sin ningún peligro.
  • El agua significa la pureza del alma y una oportunidad para calmar la sed de los difuntos luego del largo camino y para que puedan aguantar su propio regreso.
  • Las flores (sobre todo las de cempasúchil), son utilizadas para adornar y aromatizar pero también representan los caminos de pureza, ternura y sobre todo tienen el propósito de alegrar a las almas de los niños que perdieron la vida.
  • El pan juega un rol clave, ya que en la religión católica se le conoce como “el cuerpo de cristo”, por lo que es uno de los ofrecimientos principales.
  • Metate o mesita para que las almas puedan tener donde descansar y disfrutar de su altar
  • Si es que se tiene, no puede faltar un retrato o fotografía de la persona que ya no está.
  • Hay muchas familias y personas que prefieren ponerle al difunto todo lo que le gustaba en vida, tanto comer, beber y hasta escuchar como una experiencia personal en donde se recuerde la esencia y forma de ser de la persona.
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Todo lo que nos rodea está cargado de símbolos, a veces no nos damos cuenta porque muchas cosas forman parte de nuestra cotidianidad y las incorporamos por inercia e imitación. Saber el significado de todo aquello que ofrendamos a nuestros muertos sin duda hará que nuestros altares cobren mayor valor emocional.