El incremento de suicidio en niñxs y adolescentes: la otra emergencia.

Está de más decir que la pandemia ha aumentado los factores de riesgo en el deterioro de la salud mental. Para lxs adultxs fue un año sin precedentes en cuanto a las cifras de ansiedad y depresión, pero, ¿qué pasa con lxs niñxs? los datos en cuanto al suicidio son alarmantes.

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Datos que son sinónimo de tragedia

El año pasado en México, la tasa de suicidios aumentó un 37% a diferencia del 2019, a tal grado de convertirse en la tercera causa de muerte en la niñez, solo por debajo del cáncer y accidentes.

Según datos del INEGI, 1,150 niñxs decidieron quitarse la vida en el confinamiento, de los cuales, 278 tenían entre 10 y 14 años, una cifra nunca antes registrada.

Solo 98 niñxs murieron por coronavirus, por lo que el COVID-19 fue la novena razón por mortalidad, aunque este año los datos están cambiando debido a la variante delta.

El suicidio como problema de salud pública

El suicidio debe ser considerado un problema de salud pública a nivel mundial y nacional. Según la ONU, Latinoamérica mantiene los porcentajes de suicidio en aumento y México tiene uno de los mayores números dentro de su población.

Y es necesario referirnos a él como un problema de salud pública no solo por la cantidad de muertes relacionadas con el suicidio, sino por los efectos y secuelas que deja en la sociedad cuando alguien decide quitarse la vida.

Los ninxs y adolescentes han sido los grupos más afectados por la pandemia a nivel emocional debido a la falta de actividades diarias y rutinas que les permitan disfrutar, y a esto se suma el aumento de la violencia intrafamiliar incrementado en la cuarentena,

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De hecho, la pandemia ha sido el escenario para que el consumo de drogas, los trastornos alimenticios, de salud mental y sentimientos de desesperanza y soledad, se incrementen.

Muchxs niñxs quedaron huérfanxs debido a la pandemia, otros vieron a sus padres perder empleos, negocios y condiciones de trabajo dignas. Es necesario ver todos los pánoramas para entender por qué este asunto es tan delicado y se debe hablar de ello.

La prevención del suicidio es un derecho

Hablar del suicidio no desde los tabúes, sino desde la prevención debe ser una prioridad. Seguir visibilizando la salud mental y que lxs niñxs y adolescentes tengan acceso justo a terapias y ayuda profesional.

La falta de atención a las dinámicas familiares y sociales después de una muerte por suicidio es un factor de riesgo para futuros suicidios y enfermedades mentales en los sobrevivientes y sus familiares y personas cercanas.

Es imprescindible exigir nuevas maneras de abordar esta problemática que nos incumbe a todxs. Cuidar de las infancias nunca había sido tan necesario.

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