¿Por qué es importante saber qué es la Apropiación Cultural?

Origen e implicaciones.

El tema de la apropiación cultural es controversial por una razón principalmente: muchas personas no entienden exactamente qué es. Si bien la definición más simple es “adoptar aspectos de una cultura ajena”, esta deja algunos cabos sueltos, por eso a veces la gente piensa que, por ejemplo, festejar Día de Muertos fuera de México es apropiación cultural.

Uno puede llevar a cabo festejos pertenecientes a otras culturas sin faltarles al respeto, u homenajear rasgos culturales sin apropiar, blanquear y lucrar con ellos. La apropiación cultural habla de una dinámica de poder; de culturas dominantes que oprimen y explotan sectores marginados de la sociedad, extrayendo sus características y despojándolas de su origen y significado real.

Cuando vemos penachos Nativo Americanos en pasarelas, transformados en viles accesorios y colocados en las cabezas de modelos blancas delgadísimas que se pasean en bikini, estamos ante una manifestación de apropiación cultural. ¿Por qué? Porque estas piezas conllevan un motivo, son sagradas, y pertenecen a culturas que han sido explotadas, oprimidas y asesinadas durante siglos. Así no es tan difícil entender que llevar un penacho no es un “homenaje” si no otra forma de borrar la historia de dichas culturas, lo cual tiene repercusiones en la percepción pública y a la larga se transmite de generación en generación.

Ante la polémica de Carolina Herrera ‘apropiando’ la estética de los Tenangos hidalguenses, no es difícil comprender que, al usar diseños indígenas con una historia compleja, cuyos creadores rara vez reciben el crédito que les corresponde, estamos apropiando culturalmente; ya que se están transformando dichos diseños en un producto puramente comercial que no establece ningún vínculo con su origen indígena. No es la primera vez que textiles indígenas sufren este destino. La apropiación cultural es un fenómeno que aprovecha la desigualdad social y la opresión histórica, en repetidas ocasiones con fines lucrativos.

Es importante entender que cuando se habla de apropiación cultural el contexto es importante y, en muchos casos, resulta en una caricaturización de las culturas oprimidas, perpetrada por la gente que a su misma vez son los responsables de su marginación, explotación y genocidio. Basta observar el trato que se les da a las personas negras, las culturas indígenas y aquellos que emigran de sus países de origen en busca de nuevas oportunidades, muchas veces huyendo de realidades violentas que las culturas dominantes han generado.

Por otro lado, la industria musical tiene un amplio repertorio cuando se trata de apropiación cultural. Podemos irnos muy atrás y analizar un poco el fenómeno internacional que fue Elvis Presley, que a la fecha es conocido como el rey del Rock n’ Roll. Sin embargo, la música que lo posicionó como una súper estrella no fue creada por él. Lo que conocemos como Rock n’ Roll desciende directamente del Blues y el Gospel, géneros afroamericanos que surgieron en buena parte como una forma de plasmar sus experiencias en una realidad racista. Aunque Elvis nunca negó abiertamente el origen de la música que lo hizo famoso, tampoco dio crédito a aquellos que realmente la crearon.

En tiempos modernos hemos visto a otras celebridades incurrir en las mismas prácticas: Kylie Jenner afirmando que ella creó la estética “ghetto” de trenzas y ropa deportiva, Rosalía negando el factor territorial y origen gitano del Flamenco… en fin, la lista es larga. Es muy fácil ser blanco y vociferar que la opresión racial es cosa del pasado, que uno ya no practica nada de eso, y seguir adelante sin detenerse a escuchar razones.

Vale la pena adentrarse un poco más y prestar atención a aquellos que son las verdaderas víctimas de estas prácticas para – por lo menos – no fomentarlas ni ser parte del sistema que invisibiliza a las personas racializadas al mismo tiempo que genera industrias millonarias con sus características culturales.

Nota: la autora de este artículo es una persona blanca, los lectores tienen la libertad de hacer observaciones si consideran que su privilegio afecta el punto de vista.