Niño Lindo,
Niño Gallardo,
Niño Amoroso,
A pedirte vengo…
Como generoso,
Que la pena que traigo,
Me la vuelvas gozo,
pues tú eres mi Padre
y mi Dios bondadoso.

En los intrínsecos rincones de la ciudad de México nacen tradiciones cuya peculiaridad es capaz de dejar atónito a cualquiera. Distintas visiones religiosas se entrelazan para forjar el paisaje sincrético mexicano del que emergen personajes como Malverde y la Santa Muerte; figuras que aún sin gozar del reconocimiento oficial de la Iglesia Católica, atraen millones de devotos.

En el sur de la CDMX, la delegación Xochimilco alberga un fenómeno realmente especial. Por más de cuatro siglos, durante las festividades anuales dedicadas a la Virgen de la Candelaria, el 2 de febrero, es transportado de una casa a otra el Niñopa, o Niñopan.

Alejandro Linares Garcia

Se le considera la imagen del niño Jesús más venerada en México; sus orígenes se han rastreado al monasterio de San Bernardino, característico de Xochimilco todavía en la actualidad, como parte de los esfuerzos por evangelizar al pueblo mexicano en el siglo XVI. Aunque algunos declaran que fue traído de Valencia, España, y tallado en madera de naranjo, otros aseguran que fue creado en México por un artesano indígena. Desde aquel entonces ha quedado bajo resguardo de la comunidad, y en vez de permanecer en la iglesia es recibido cada año por una familia distinta, conocidos como mayordomos, quienes se encargan de llevar a cabo todas las fiestas y medidas necesarias para cuidarlo apropiadamente.

Se dice que el Niñopa posee milagrosos poderes curativos. Entre los deberes de los mayordomos están las visitas a hospitales y casas de enfermos; el Niño siempre va escoltado por dos mujeres, llamadas acompañantes. La devoción es tan intensa que para recibir al Niñopa una familia espera entre 30 y 50 años. Por supuesto, dicho hogar es bendecido con prosperidad y bienestar.

Alfredo Boc

Se debe acondicionar el espacio adecuadamente para que cuando el Niñopa esté en la casa, pueda recibir visitas, que nunca faltan. Diario se le “despierta” cantando Las Mañanitas y atiende a misa. También tiene su propia habitación, donde reposa cada noche. Es frecuente que se reciten oraciones y se canten canciones. La gente lleva obsequios de todo tipo: vestidos, dulces, juguetes, veladoras.

Miles de personas acuden a presenciar el movimiento anual del Niñopa, que genera una de las celebraciones más vibrantes de la zona: incluye mariachis, estudiantinas, chinelos, pirotecnia y múltiples platillos típicos como el mole y el mixiote. Como es considerado patrimonio cultural, el Niñopa debe ser manejado con extremo cuidado, evitando vestirlo con prendas que tengan piezas de metal, y cada año es trasladado a las instalaciones del INAH para un chequeo, lo que nos da una idea de la importancia de costumbres religiosas tan únicas y los objetos tangibles en las que se manifiestan.

Alejandro Linares Garcia

En fenómenos culturales como el Niñopa podemos apreciar la complejidad histórica y la inmensa diversidad de creencias que toman forma en nuestro país. El Niñopa no es el único Niño Jesús que goza de veneración Xochimilca, aunque sí el más afamado; también existen el Niño Dormido de Xaltocán y el Niño de Belém en el barrio de Belém Acampa, que traen consigo otras usanzas distintivas.