El mundo occidental otorga una importancia tremenda a la Navidad, que es quizá la festividad más popular del año. Por razones religiosas, sociales, familiares e inclusive por intereses mercantiles, es un acontecimiento anual que mueve a millones y genera una inmensa derrama económica.

Existen decenas de tradiciones alrededor del fin de año, las cuales varían dependiendo de la región e incorporan un sinnúmero de costumbres de distintos países.

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Aunque la creencia que define la Navidad como una festividad cristiana es común, la realidad es otra. La palabra Navidad deriva de Natividad y se refiere al nacimiento de Cristo, pero no es la única figura religiosa a la que se le atribuyen las celebraciones de fin de año. De hecho, historiadores concuerdan en que Jesús probablemente nació en primavera.

Los verdaderos orígenes de la Navidad son paganos, y si bien se han fusionado con rasgos cristianos, las viejas prácticas prevalecen. Varias civilizaciones asociaban esta época del año con el inicio de un nuevo ciclo y el nacimiento y/o resurrección de deidades solares como Ra, en Egipto.

En la antigua Roma existió Saturnalia, un periodo de festines que se llevaba a cabo entre el 17 y el 23 de diciembre, culminando el 25 en Natalis Invictis Solis, el nacimiento del sol invencible. Saturno era el dios de la liberación, la riqueza y la agricultura, y durante los días de Saturnalia las normas sociales cambiaban por completo, creando un ambiente de carnaval eufórico en donde abundaban los banquetes y la bebida, se permitían las apuestas y se entregaban peculiares obsequios.

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Por otro lado, es sorprendente cuánta de la iconografía navideña contemporánea viene directamente de Yule o Yuletide, la tradición germánica asociada con Odín – el importantísimo dios de la sabiduría, la hechicería y la victoria, celebrado durante el solsticio de invierno (la noche más larga del año) entre el 21 de diciembre y el primero de enero. Inclusive la apariencia moderna de Santa Claus, o San Nicolás, está vinculada con Odín.

En Europa permanecen costumbres como el tronco de Yule, que se quema una vez concluido el solsticio. Los pinos decorados se asocian con el Árbol de la Vida según el cristianismo, pero anteriormente eran considerados un símbolo del regreso de la vida por múltiples cultos paganos y nórdicos.

Los clásicos renos navideños pueden haber derivado de Cernunnos, el dios cornudo celta. Muchas de estas usanzas han sido re descubiertas por practicantes de religiones neo paganas como la Wicca. Por ejemplo, los antiguos Druidas célticos utilizaban el muérdago como una hierba de protección sagrada, lo que derivó en la costumbre de colgarlo en las puertas de las casas o enredarlo en coronas navideñas.

green Christmas wreath with red decors
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Estos ejemplos nos hablan de cómo existen tradiciones antiquísimas que han evolucionado para adaptarse al mundo moderno y volverse parte importante de nuestras vidas. Mirar al pasado para entender el presente nos enriquece como sociedad, y si nos detenemos a pensar en celebraciones como Navidad, que unen a nuestras familias y amigos, nos daremos cuenta que la historia humana guarda muchos secretos.