¿Has estado scrolleando por TikTok y de repente te sale una tirada de tarot que jura ser para ti y que no parece tener hashtags ni trucos?

Los contenidos basados en el ocultismo han crecido exponencialmente y ahora aprender a hacer runas, hechizos y hasta amarres está al alcance de cualquier persona. En este texto te contamos sobre algunas formas de digitalización de la espiritualidad en la gen Z.

Unsplash

Tarot

La democratización de los temas espirituales se expande gracias a pequeñxs creadorxs de contenido que te enseñan desde cero como utilizar/leer el tarot. Incluso lanzan mensajes personalizados sobre lo que el tarot quiere que sepas o lo que viene”en tu camino”.

Los tutoriales para protección que describen situaciones específicas son fáciles de encontrar en redes sociales como TikTok en donde los videos asociados a dicho hashtag es de más de 1 millón de videos.

Runas y amarres

Aunque los amarres son muy críticados, la gen Z comienza a verlos desde una perspectiva diferente y ahora es recurrente encontrar muchos contenidos que te enseñen a “amarrar” o “atraer” a personas con fines de enamoramiento. Abundan los contenidos con rituales con canela, miel, velas y otro tipo de artefactos que se “pueden hacer desde casa”.

Manifestaciones y afirmaciones

Las manifestaciones también son un tema muy amplio en el que podemos encontrar todo tipo de contenido. Lxs jóvenes buscan la abundancia, el amor y el éxito a través de afirmaciones que les ayude a alcanzar eso que desean.

Miles de métodos para manifestar se encuentran en los rincones de TikTok donde nos enseñan con qué palabras, tiempos y hasta complementos para realizarlas.

Aunque muchxs de estxs creadorxs de contenido advierten que es necesario tener protecciones espirituales para realizar alguno de estos rituales y no son temas con los que se pueda jugar, esta información está al alcance de cualquier persona. Esto nos hace cuestionar cómo es que la información está migrando a la era digital y muchos tabúes en la espiritualidad alternativa empiezan a desarmarse.