El doble filo de las compras online durante la pandemia

Los grandes avances de la tecnología nos permiten gozar de cosas que a principios del siglo XXI todavía parecían imposibles. Cosas que hemos hecho nuestras y se han vuelto parte de la cotidianidad de muchas personas como estar en contacto con amigos y familiares mediante redes sociales, trabajar remotamente y por supuesto comprar cualquier producto que pueda llegar hasta la comodidad de tu casa.

Con la cuarentena, debido a la emergencia sanitaria que vive el mundo, algunos de los grandes beneficiados han sido los servicios de comercio digital como Amazon, Mercado Libre, E-Bay, Rappi, Uber Eats, entre otros.

Según este reportaje de El País, “El precio de las acciones de Amazon está en zona de máximos históricos, la compañía tiene una capitalización de 1,19 billones de dólares”. Esto es gracias a que las personas que se encuentran en sus hogares tienen la oportunidad de poder pedir cualquier cosa en línea y están expuestos a una gran cantidad de productos en redes sociales, influencers, celebridades y la presencia misma de marcas en anuncios entre vídeos de YouTube o hasta en los feeds de Instagram.

Es importante pensar que tal vez estemos frente a una nueva forma de compra no solo en la pandemia, sino de manera permanente y como todo, tiene sus pros y sus contras. Es necesario preguntarnos qué tan responsables somos a la hora de consumir y qué consecuencias trae con ello. Ante una crisis sanitaria, climática y económica como la que atravesamos, todo puede ser un arma de dos filos,  ya que a pesar de que estas plataformas digitales han implementado medidas de seguridad a la hora de hacer los envíos, sus empleados siguen exponiendo su salud al llevar cada producto a su dirección, pero no hacerlo, también implicaría dejar a alguien sin empleo.

Además, no es solo una cuestión que le concierne a las empresas, pues estamos atravesando por una crisis económica mundial y lo más “sensato” sería tener cierta responsabilidad en cómo gastamos nuestro dinero, pero aquí es donde entran otras cuestiones como la salud mental y las maneras en que buscamos distraernos ante el encierro.

Hace poco una amiga me dijo “Que bueno que mis ingresos son justos porque si me sobrara dinero, ya habría comprado mil cosas en Amazon que no necesito pero que vi en TikTok y sentí desesperación porque pensaba que esas cosas me ayudarían a sentirme mejor y después me di cuenta que en realidad son cosas materiales que no necesito en lo absoluto”.

Basta con entrar a Twitter y poner en el buscador “Ver cosas en Amazon que jamás voy a comprar” y observar los resultados de todos los tweets escritos por diferentes personas. Tal vez esto solo nos haga sentir vacíos o frustrados porque tenemos la idea de que necesitamos más y nunca es suficiente.

También es necesario reconocer de qué manera afecta este nuevo modo de compra no solo en un contexto económico, sino reconocer nuestros privilegios y pensar en la situación de desempleo por la que atraviesa mucha gente en nuestro país, así como el de tantas personas que viven del comercio y no están recibiendo ingresos mientras la cuarentena siga.

Podemos empezar preguntándonos “¿realmente lo necesito?” y si lo necesito “¿puedo encontrarlo en consumo local?”. Consumir responsablemente también implica apoyar los negocios pequeños que no tienen de por medio una gran empresa, favorecer a quienes emprenden en nuestra colonia o ciudad y así también evitar que se genere más basura (coff coff los envíos de Amazon, Mercado Libre y sus mil cajas).

Claro que para muchos es más factible y dinámico pedir comida en línea, pues entre la rutina, el trabajo y sobre todo el confinamiento es una solución rápida y al alcance que nos facilita la vida pero podemos reducir nuestra manera de consumir a algo que sea más amigable con el medio ambiente y nuestros bolsillos.

Con esto no decimos que el capitalismo vaya a ser obsoleto pues eso es bastante complicado, pero sí tener una mejor visión sobre nuestra necesidad de consumir, un ejercicio de reflexión para llevar un estilo de vida sostenible donde no afectemos más al planeta y crear redes de apoyo entre negocios locales; un balance entre un consumo responsable sin afectar a otras personas ni al planeta.