Las conversaciones alrededor de los datos en internet cada vez son más importantes. Una vez que subes algo, se queda en la web para siempre. En la actualidad, la exigencia por la privacidad de los niños, niñas y niñes en internet se está volviendo un tema de conversación que no se puede evitar. Aquí te contamos sobre el sharenting y la publicación responsable de infantes en redes sociales.

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¿Qué es Sharenting?

Este término proviene del anglicismo share (compartir) y parenting (paternidad) y hace referencia a la práctica de sobre compartir fotos, videos e información de lxs hijxs en redes sociales.

Es término generalmente viene acompañado de la reflexión de cómo cuando los padres y madres comparten sin responsabilidad la información de sus hjxs, esa identidad e información deja de pertenecerles y ahora forma parte de la huella digital.

Hasta ahora, no ha existido ninguna otra generación de niñxs con una infancia tan pública, como la generación Alpha. Y que probablemente, cuando crezcan, muchxs no estén de acuerdo con ello, incluso la mayoría de ellxs, no tiene conciencia para dimensionar que su información está en línea.

Lxs niñxs no son accesorios

Una de las críticas más grandes en el sharenting son las “influencer moms”, quienes son mamás que han creado una comunidad y generan contenido a partir de la maternidad. Hasta ahí suena bien, pues es un tema que genera interés y es necesario compartir.

El problema viene, cuando la imagen de sus hjxs es expuesta sin ningún tipo de límite y responsabilidad, imagen que al final sigue siendo de un menor de edad, muchas veces que ni siquiera dimensionan qué son las redes sociales.

Además de no tener la edad y conciencia para poder dar consentimiento sobre su propia imagen e identidad, se vuelve problemático pues una vez que están en internet, se quedan para siempre allí y eso puede ser un arma de doble filo en el futuro para el/la/le niño, niña, niñe.

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Un tema que está en el spotlight

Esta conversación empieza a expandirse no solo en la sociedad, muchas figuras públicas también optan por respetar la privacidad de sus hijxs y mantenerse al margen de la vida pública.

Recientemente la modelo Gigi Hadid y el cantante Zayn Malik publicaron una petición hacia paparazzis y prensa, pidiendo respetar la privacidad de su hija. La petición se extendía para que ellos pudieran caminar libre y públicamente con su hija, no tuvieran cámaras encima y sobre todo, se difundiera su imagen. Esto género controversia pero la discusión sobre el respeto a la privacidad en la niñez empezó a expandirse cada vez más.

La discusión ha seguido, gracias a que la mamá de Hadid intentó subir una foto de la niña sin respetar el acuerdo y petición de los padres, por lo que el internet ha debatido la importancia del consentimiento respecto a la privacidad en internet.

@gigihadid

Otras personalidades como Yuya o Camila Sodi no se abstienen de tomar o subir fotos con sus hjxs pero siempre tapando sus caras y/o algo que pudiera identificarlos en la vida pública. El sharing responsable es la opción más sana para quienes quieren compartir esa parte de su vida, sin violar la privacidad y el consentimiento de lxs niñxs.

@yuyacst
@camilasodi

La principal televisora alemana ARD realizó una investigación que evidencia que 1 de 4 fotos en páginas web de pornografía infantil y plataformas de pederastas son tomadas de internet, sobre todo de Instagram y Facebook.

Las principales recomendaciones para evitar el robo de datos de niñxs es:

  • No compartir datos personales como localización, nombre de escuelas o lugares concurridos.
  • Utilizar cuentas de redes sociales con configuración privada.
  • Sensibilizar a lxs niñxs sobre los peligros de las redes sociales, el robo de datos y el ciberacoso.
  • No subir fotos de lxs pequeñxs en situaciones incómodas o que puedan avergonzarlesen un futuro.
  • Revisar de forma constante los t´érminos de privacidad de las redes sociales.
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Este cuestionamiento comienza a expandirse para reflexionar sobre la importancia de la privacidad en redes sociales, sobre todo cuando de menores de edad se trata. Una reflexión necesaria en una sociedad sumergida en el mundo digital.