OnlyFans. El trabajo erótico digital en tiempos de pandemia

El trabajo sexual siempre ha sido un tema polémico. Por ejemplo, bajo el lente feminista, se crítica la objetivización y sexualización de los cuerpos femeninos que sigue vigente hoy en día. Sin embargo, en muchos casos es la fuente de ingresos de muchas personas poco privilegiadas que se desarrollan en un entorno con pocas de oportunidades. 

Desde hace algunos años habían comenzado a hacerse famosas plataformas como OnlyFans y Justforfans, las cuales ofrecen principalmente contenido erótico, muchos de ellos generados por mujeres, pero en las cuales se pueden encontrar una gran diversidad de perfiles, entre los que destacan también las comunidades LGBT+.

Ahí podemos encontrar trabajadorxs sexuales, actores y actrices porno y en realidad, cualquier tipo de persona que esté buscando un ingreso, por ejemplo tras la fuerte crisis económica que está dejando la pandemia. De hecho, en los últimos meses, verdaderamente han incrementado su popularidad a nivel global y local.

A pesar de que Onlyfans comenzó en 2016 pensado como una plataforma en donde influencers y celebridades pudieran compartir contenido exclusivo, gracias a la poca censura y facilidad de obtener una cuenta se ha convertido más en un sitio para adultos. 

Incremento de interés de OnlyFans en México / Google Trends

Peligro y poco control

A pesar del boom que tuvo esta plataforma en 2020, ha resultado involucrada en muchas polémicas. La principal es el poco control que tienen sobre lxs usuarixs: Según las políticas de OnlyFans, solo pueden crear perfiles las personas mayores de 18 años, lo cual se respeta muy poco porque no hay un filtro de seguridad para saber si realmente son personas que cuentan con la mayoría de edad.

Lo que nos lleva al siguiente punto y tal vez más grave de todos: mucho del contenido para adultos creado en la plataforma es hecho por menores de edad. BBC realizó una investigación llamada #Nudes4Sale (el hashtag que es conocido por ser donde la mayoría de las personas promociona sus perfiles), encontrando que una gran cantidad de estos están creados por menores de edad que venden fotos y videos, lo que termina convirtiéndose en pornografía infantil.

Además, la poca facilidad con la que se puede bajar el contenido para ser distribuido en otras redes y páginas de pornografía hacen que la privacidad de quienes ofrecen este «servicio» sea vulnerada.

También se habla de que la plataforma es demandante y pide que el contenido sea actualizado constantemente por lo que muchas personas han argumentado que esto también incita a la explotación sexual, sin mencionar el ciberacoso sexual, phishing o robo de información para extorsiones y amenazas.

Pexels

Caso Bella Thorne

Muchas celebridades, actores y actrices también se unieron a Onlyfans para aprovechar la oportunidad de vender su propio contenido. Todo parecía ir “bien” hasta que la actriz Bella Thorne anunció que se uniría a la plataforma y en un solo día logró recibir 1 millón de dólares. El problema fue cuando vendía contenido hasta en 200 dólares y sus seguidores se dieron cuenta que era el mismo que publicaba en Instagram, así que los usuarios pidieron un reembolso a la plataforma.

A partir de esto, Onlyfans integró nuevas políticas en donde los usuarios podían pedir la devolución de su dinero si recibían contenido fraudulento, además de aplicar un plan de acción para no irse a la quiebra en donde el máximo de pago por visión son 20 dólares y 100 dólares para propinas. Para hacer los reembolsos, la plataforma retiene un mes el dinero del contenido generado, antes de este caso solo se retenía una semana. Esto afectó a usuarios de la plataforma pues no les ha permitido generar un ingreso tan puntual como antes.

Muchxs trabajadorxs sexuales se quejaron de esto en Twitter y denunciaron la «manera egoísta en que Bella Thorne estafa a las personas» lo que lleva a replicar estereotipos injustos hacia las trabajadoras sexuales. A Bella Thorne no le importa si las trabajadoras sexuales pueden ganar dinero, si sobreviven y si pueden obtener respeto por su trabajo»  mencionó Erika Heidewald, una trabajadora sexual que vende su contenido en Onlyfans y que en un hilo de tuits expresó su ira.

Twitter

El debate sobre la pornografía

El auge de Onlyfans ha reabierto el debate sobre la pornografía, una industria que es conocida por explotar los cuerpos de las actrices y actores y que, si bien muchas personas viven de ella, es necesario replantearse el consumo y regulación de esta.

Dentro del feminismo se busca la abolición de la pornografía y evitar ver a la mujer como objeto de consumo en la que el patriarcado nos ha tenido por décadas. Sin embargo, hay feministas que aseguran que en vez de desaparecer, debería existir contenido regulado, con derechos laborales como cualquier otro trabajo y donde se humanice y de relevancia también al el placer femenino.

Cada vez hay más directoras mujeres que buscan demostrar la diversidad sexual, de cuerpos y sobre todo que las actrices y actores se encuentren en buenas condiciones de trabajo, llevando una visión real sobre lo que es el sexo y no la manera machista en la que la pornografía normalmente es retratada.

Mientras esto sucede es importante recordar que no todxs tenemos las mismas oportunidades, que el trabajo sexual merece el mismo respeto y empatía que cualquier otro y lo más importante es que si se va a consumir, hay que hacerlo con responsabilidad y sin caer en estereotipos dañinos.

Igualmente si crear contenido sexual es una manera viable de tener un ingreso, hay que tener en mente los riesgos y cómo protegerse, exigir a las plataformas seguridad y regulación en sus espacios que no vulneren la integridad de lxs niñxs, las mujeres y personas en general.