Las nenis: mujeres que sostienen hogares y mueven la economía

Este fin de semana, en medio de las noticias sobre el proceso de vacunación, la visita a Marte, las acusaciones a Salgado Macedonio y el conato de beso entre Rosalía y Bad Bunny, un tema acaparó la atención en las redes sociales: “las nenis”

¿Quiénes son “las nenis”?

Algunas personas las han llamado una nueva “tribu urbana” y aunque esto suena un poco osado, sin duda responden a las características de una subcultura. Sin embargo, hablar de las nenis solo como una tribu parece empobrecedor y limitante.

Las nenis son unas chingonas. Mujeres que se dedican a la venta principalmente de ropa y accesorios en redes sociales y que comúnmente utilizan apelativos positivos para hablar con sus clientas como: neni, nena, hermosa y otros. Algo así como decirle “marchante” a tu clienta en los mercados pero dentro de la cultura digital.

Frecuentemente pactan sus entregas en alguna estación del metro y a pesar de la situación sanitaria y de violencia que se vive en el país, se rifan para llegar a tiempo a sus encuentros y cerrar sus ventas. Vistas de cierto modo son microempresarias pero al margen del sistema y esta es una de las razones por las cuales, al ser fregonas y “desobedientes”, al sistema ya le parecen incómodas.

El comercio como resistencia femenina

Históricamente, la expansión del trabajo femenino durante las crisis económicas ha hecho transformaciones sociales reales. En tiempos de crisis son las madres y/o administradoras del hogar las que sacan la casta y generan los ingresos (a veces mal llamados “extras” o complementarios) que permiten sostener el hogar.

En México, durante la crisis de 1994 muchísimas mujeres salieron de casa para trabajar de manera formal o informal aún cuando nadie las sustituyó en el trabajo doméstico (no remunerado obvio) o no tuvieran con quién dejar a lxs niñxs pequeñxs, la fuerza laboral femenina creció.

Las nenis son más que una tribu urbana, son mujeres que a pesar o en consecuencia de la crisis se organizan y trabajan duro para tener ingresos independientes.

Ellas son proactivas, construyen buenas estrategias, crean comunidades, mueven dinero y participan activamente en fortalecer la microeconomía, lo hacen para poder estudiar, para ayudar en su casa, para sacar adelante a los hijxs ante la brillante ausencia de los padres o simplemente porque quieren dinero para acceder a lo que les gusta.

El reflejo de problemáticas sociales

Lo que no se nombra no existe y la conversación sobre las nenis es relevante porque las visibiliza y esto ha sido muy bien recibido por ellas, ya que les da un sentido de pertenencia y las posiciona como sujetas trabajadoras a mucha honra y orgullo. Sin embargo, por otro lado, esta conversación destapa problemas estructurales de nuestra sociedad que es imperante que reflexionemos, visibilicemos y accionemos:

  1. El clasismo entre quienes se han burlado de ellas o cuestionan la informalidad de su modelo económico ¿por qué les incomodan tanto? ¿por qué las acusan con el SAT? ¿por qué no las dejan entregar en el metro si este representa un “lugar seguro” para su trabajo?
  2. La importancia de hablar de los padres ausentes ya que muchas son jefas del hogar sin una pareja con quien compartan la responsabilidad ¿por qué se cuestiona lo que ellas están haciendo y no lo que los padres de sus hijxs están dejando de hacer?
  3. La violencia económica contra las mujeres ¿por qué no hablar cómo las mujeres tienen que dejar sus estudios para dedicarse a la familia? O ¿De cómo y por qué tienen menos oportunidades de trabajo? O ¿de la brecha salarial en los espacios de trabajo?

Las redes sociales son parte del pulso social, democratizan la información y ponen el dedo en la llaga sobre muchos temas, la conversación sobre las nenis es una muestra más de lo que pasa con las mujeres todos los días y la violencia simbólica y real que se ejerce ellas.

Entre broma y broma la verdad se asoma, y detrás de un meme que intenta ridiculizar a estas mujeres, hay una realidad a la cual poner atención.