Inteligencias artificiales. ¿Ventaja o desventaja de la época digital?

Las inteligencias artificiales van en aumento y con ellas el  reflejo de los conflictos a los que se enfrenta la sociedad en la era digital y que, a pesar de que la tecnología puede ser una gran aliada, también puede convertirse en una herramienta que resulte contraproducente. En este texto abordamos como las Inteligencias Artificiales (Artificial Intelligence) han ganado relevancia en la cultura y cuáles son sus pros y contras.

Nuevas Inteligencias Artificiales

La esencia de una inteligencia artificial, aunque no lo parezca, puede rastrearse desde hace mucho tiempo atrás. En sí, la idea que subyace a las IA es la de la creación de una herramienta, hecha por el hombre, que sea capaz de imitar la mente y los sentimientos humanos.

¿Pueden las máquinas entender nuestros sentimientos?

Por ejemplo, en Las Metamorfosis del poeta latino Ovidio, aparece el mito de Pigmalión, un escultor que cansado de buscar a la mujer perfecta, decide esculpirla; más tarde, por intervención divina de Afrodita, la estatua “deponiendo su dureza, cedía a los dedos de Pigmalión suavemente”. Historias como estas las podemos encontrar en cuentos, novelas y, más actualmente, películas y series de televisión como El hombre bicentenario; Frankenstein o el moderno Prometeo; Yo, Robot; Black Mirror, Her, Star Wars, Matrix y un largo etcétera.

Con el gran avance de la ciencia y la tecnología en nuestros días, las Inteligencias Artificiales están más cerca de nuestra cotidianeidad. ¿Cuántas veces no hemos recurrido a Siri, Alexa o a Ok, Google para que nos ayuden a ciertas tareas, incluso en las más irrelevantes que te cuente un chiste? Así, aquellas historias de ficción y de fantasía que durante muchos años nos cautivaron, hoy poco a poco se van haciendo realidad.  

Google Assistant es usado por más de 500 millones de usuarios cada día.

Con la irrupción de las Inteligencias Artificiales en nuestros entornos, también han surgido discusiones sobre cómo debemos establecer nuestras relaciones con ellas: ¿es nuestro cerebro una máquina? ¿Podemos confiar en cómo una máquina resolverá un problema que implica códigos éticos y humanos? ¿La inteligencia artificial supone ser idéntica a la humana? ¿Realmente el hombre tiene la capacidad para crear algo a su imagen y semejanza? Estas y otras muchas preguntas más son sólo algunas de las que se están planteando para entender mejor el camino que debemos seguir para desarrollar nuevas inteligencias artificiales.

Todo esto viene a cuento porque recientemente se viralizó en internet una nueva AI que genera imágenes por medio de texto. El internet no tardó en hacer lo suyo y pronto los usuarios la comenzaron a utilizar como un “generador de memes”.

Esta herramienta llamada DALL-E mini utiliza la inteligencia artificial para generar imágenes y funciona de la siguiente manera: se escribe un mensaje y el algoritmo hará todo lo posible para crear nueve imágenes diferentes que coincidan con el mensaje.

Aunque pareciera inofensivo, el DALL-E mini pone en discusión la naturaleza y la función que le damos a otras inteligencias artificiales. Hace apenas unos días, un cuadro generado por Inteligencia Artificial, ganó el certamen de la Feria Estatal de Colorado, lo que inmediatamente avivó la discusión sobre qué es el arte y si un cuadro no hecho por el hombre podría ganar un concurso como este. 

Pero esto no es un ejemplo aislado, existen actualmente piezas musicales hechas por IA que ni siquiera expertos pueden distinguir de las compuestas por Mozart o Beethoven. Incluso, el multicampeón de ajedrez Garry Kaspárov perdió una partida contra Deep Blue, un ordenador de IBM… ¡Hace 26 años!

¿Futuros distópicos?

Aunque las personas se refieren a las AI como futuros lejanos distópicos, ese tipo de tecnología está avanzando más rápido de lo que se cree y deja al descubierto muchas narrativas que la sociedad se repite respecto al presente tecnológico. 

En 2019 se publicó en México los resultados de la Encuesta Nacional de Inteligencia Artificial, la cual dejó asentado que el 80% de los participantes consideraban que implementar IAs a la vida diaria tendría un impacto positivo. Por otro lado, un 53% cree que su uso puede tener un impacto negativo en las oportunidades laborales. Y un 45% teme que sus datos personales se vean vulnerados por este tipo de herramientas. 

Si lo pensamos, las IA ya forman parte de nuestra vida diaria, nos ayudan a realizar ciertas actividades, son buenas para organizar mejor nuestro tiempo y pueden darnos cosas que no sabíamos que necesitábamos. Pero también existe aún un amplio margen de desaprobación y temor ante este tema pues trae consigo problemáticas digitales como el robo de datos o los percances en el metaverso.

Las IA están muy lejos de desaparecer, eso es un hecho, porque la tendencia es seguir perfeccionando estas herramientas para que hagan nuestra vida un poco más simple. Sin embargo, sí es pertinente tomarnos unos momentos para reflexionar sobre nuestra situación y cómo seguiremos tratando a la inteligencia artificial para que esta se convierta en una herramienta que saque lo mejor de la humanidad.