Cultura de la cancelación: qué es y su impacto en redes sociales

Estamos en una época donde las personas utilizan las redes sociales como herramienta para denunciar las injusticias que suceden en el mundo y las cosas ya no son vistas del mismo modo que antes. Por ello, decir que alguien está “cancelado / cancelada” se ha vuelto un término súper común en internet y aquí te explicamos porqué, cómo funciona la cultura de la cancelación y cuales son sus consecuencias.

Tenemos que empezar diciendo que “cancelar” a alguien significa retirar cualquier tipo de apoyo (digital, moral, económico o social) a figuras públicas, celebridades, políticos y personas que estén involucrados en un fenómeno mediático por alguna declaración que incluya intolerancia, odio o alguna acción inmoral. Básicamente, cancelar a alguien es boicotearle o rechazarle.

El término incluso, ya fue añadido al Urban Dictionary pero la realidad es que históricamente se han cancelado miles de cosas y personas en muchos contextos como el cine, la música y la televisión. Por ejemplo, cuando Sinead O’Connor fue “cancelada” en 1992 por señalar los abusos sexuales a menores por parte de la iglesia en un programa. Fue abucheada y ridiculizada en varias ocasiones, la gente dejo de escucharla y su carrera se arruinó. O como cuando “cancelaron” a John Lennon por decir que el cristianismo tarde o temprano perdería fuerzas y seguidores, que los Beatles eran más populares que Jesús y entonces la gente quemó sus discos en manifestaciones e incluso prohibieron que las radios tocaran sus canciones.

#IsOverParty

Sí, la cultura de la cancelación tiene mucha historia por detrás, sin embargo ahora ha tomado más fuerza gracias a Twitter. El Hashtag #IsOverParty es el primer indicio de que han cancelado a alguien y es la traducción de la coloquial frase en español “se te acabo la fiesta”. Simplemente en los últimos meses, figuras como J Balvin que hizo comentarios machistas sobre Shakira y realizó una fiesta de cumpleaños en medio de la pandemia, Justin Bieber que fue acusado de abuso sexual, Shane Dawson quien constantemente hacía chistes sobre pedofilia y hasta un video donde pretende masturbarse con un póster de Willow Smith cuando ella tenía 11 años, J.K. Rowling que hizo comentarios intolerantes hacia la comunidad Trans o Lana Del Rey que fue acusada de racismo y sexismo por señalar a varias artistas en un post de instagram. En México recientemente Bárbara del Regil y Chumel Torres se han visto envueltos en escándalos por sus comentarios racistas y clasistas.

En fin, la lista puede continuar, todos ellos han sido señalados para mostrar la desaprobación hacia sus discursos y acciones, sumado de muchísima interacción entre los usuarios pues hay quienes cancelan y quienes defienden.

¿Funciona la Cultura de la Cancelación?

A pesar de que hay distintos niveles de cancelación, trae consigo consecuencias en la carrera de la persona, como James Gunn que fue despedido de Disney luego de que salieran antiguos posts donde hacía bromas de abuso infantil y pedofilia, y ni hablar de Kevin Spacey que pasó de ser uno de los actores más cotizados en Hollywood a que nadie quisiera trabajar con él por los casos de abuso sexual en su contra.

Hay veces donde la cancelación tiene resultados como estos y otras donde solo está en boca de la opinión pública por meses y después se olvida, como ha sucedido con Kanye West o J Balvin que han sido “cancelados” en varias ocasiones y aún así su música sigue estando en primer lugar en las listas de popularidad.

Otro ejemplo muy claro es el rapero Tekashi 6ixNine que recientemente estuvo en prisión por estar vinculado a violencia callejera e incluso, tiene una denuncia de abuso sexual en contra de una menor. Después de salir en libertad condicional, varias de sus canciones han estado en el #1 y él ha mostrado una posición de soberbia sobre cómo sigue ganando dinero a pesar de todas las situaciones en las que se encuentra involucrado.

Desafortunadamente, mucho tiene que ver con cuánta presión social exista dentro del tema y no tanto si la acción fue correcta o no. No hay una fórmula exacta para saber si la cancelación de alguien va a trascender o simplemente se va a quedar en tweets, comentarios y debates entre la gente.

Imagen: Rawpixel

¿Separar la obra del artista?

Aquí entran distintas polémicas porque todos somos responsables de analizar lo que consumimos y preguntarnos si eso se alinea con nuestros ideales y sobre todo si vulnera los derechos humanos de alguien más, pero también existe cierta responsabilidad por parte de las grandes empresas no darle más espacios a alguien que demuestra ser machista, sexista, racista y en contra de la diversidad, ¿qué tanto se debe separar a la obra del artista si su obra refleja sus ideales? 

Es muy difícil debatirlo y hay quienes se niegan a aceptar que el artista y su obra tienen una conexión muy grande con sus acciones y su forma de expresarse, buscan justificarles ante la idealización y engrandecimiento de una figura, como pasa constantemente con Michael Jackson que a pesar de tener varias acusaciones de abuso sexual a menores con todo y  testimonios en el documental Leaving Neverland, mucha gente lo justifica por el hecho de ser una de los personajes más importantes en la historia de la música. Gloria Trevi en México es una de las artistas más cotizadas del momento, a pesar de que años atrás estuvo envuelta en una red de abuso de menores.

Todos hemos cancelado a algo o alguien y hemos tomado la decisión de ya no darle más beneficio, ya sea porque no nos identificamos, porque ya no nos gusta o porque sus acciones/discursos no son correctos ante nuestros ojos.

Es parte de nuestra libertad de consumo y pasa todo el tiempo mientras crecemos. La historia definitivamente no se puede cambiar, incluso creo que es importante que aprendamos de ella y entendamos porque el mundo es lo que es hoy. Creo que la cultura de la cancelación más allá de señalar y juzgar, es una buena oportunidad para cuestionar lo que consumimos y por qué lo consumimos, las cosas que pensamos y sobre todo que entendamos que el mundo no es blanco y negro, pero que hay una diversidad de matices muy amplia y que cualquier cosa que limite o vulnere la integridad de alguien más no es una opinión.

Tal vez debemos empezar dejando de idealizar a nuestros ídolos y aceptar que también ellos pueden decepcionarnos y actuar de maneras incorrectas, que estamos en todo nuestro derecho de decidir lo que queremos o no consumir.