¿Cuántas veces te has visto en situaciones de angustia relacionadas con el trabajo? De esas veces que quieres arrancarte el pelo y llorar, o llevas semanas sin descansar ni tener un momento de paz. En este texto exploramos el “burnout“, un término para hacer consciencia sobre la productividad tóxica.

¿Por qué nos da burnout?

Cuando  imaginamos nuestra vida adulta es normal idealizar el futuro, vislumbrar escenarios donde hallamos el trabajo ideal. Un empleo donde nos aprecien, respeten, y alcancemos la estabilidad económica en un entorno funcional y sano es un derecho de todos los individuos, pero desafortunadamente no es el caso.

Las condiciones laborales de múltiples países, entre ellos México son problemáticas. Para generaciones como los Millennials, muchos entre sus 20s y 30s, y las jóvenes Z y Alpha, el panorama laboral es desolador: el desempleo es un problema grave y la explotación laboral también.

Para dimensionar, la OMS ha declarado el agotamiento laboral una epidemia global. En países donde la moneda está devaluada y el tejido social es inestable, las condiciones laborales empeoran, como es el caso de prácticamente toda América Latina.

Datos Alarmantes

En México el 75% de los trabajadores padece estrés por motivos profesionales, rebasando a China (73%) y Estados Unidos (59%). Son estas circunstancias las que originan el término burnout, que la Organización Mundial de la Salud define como “un síndrome conceptualizado como el resultado del estrés crónico laboral que no se ha manejado apropiadamente”. Este tiene las siguientes dimensiones:

  • Falta de energía y agotamiento
  • Aumento en la distancia mental del trabajo propio, o sentimientos de negatividad y cinismo relacionados con él
  • Reducción en el desempeño laboral

Padecer burnout puede tener consecuencias serias en la salud mental y física de los empleados, y por supuesto reducir su productividad. Surgen trastornos de ansiedad, depresión y abuso de sustancias, además, aumenta el riesgo de padecer diabetes, dolor de espalda y desórdenes gastrointestinales.

En México, por ejemplo, se trabaja un promedio de 2,257 horas al año, cifra que dobla a Alemania, con 1,356 horas anuales. Sin embargo, la productividad de nuestro país es menor. Los niveles de estrés varían entre profesiones y poblaciones, pero es momento de exigir una cultura laboral sana y tomar las medidas para generarla entre nosotros. Existen varias recomendaciones:

  • Realizar diagnósticos

Para resolver el problema, primero tiene que medirse. Muchas compañías ni siquiera están conscientes del estrés al que someten a sus empleados.

  • Fomentar un entorno de bienestar

Esta es una tarea a largo plazo. Las estructuras laborales son complejas y requieren de compromiso de parte de todos los involucrados. Al establecer vínculos organizados y humanos nos beneficiamos mutuamente.

  • Procurar las instalaciones

Muchas personas pasan una parte considerable de sus vidas en el trabajo. La iluminación, distribución, decoración y amueblado juegan un papel importante. Cuidar las instalaciones es primordial para la salud mental de los empleados.

  • Mejorar las condiciones de salud

A través de atención especializada, prestaciones y facilidades médicas.

Transformar las condiciones laborales es una responsabilidad necesaria y urgente para que los seres humanos llevemos una vida plena. Sólo actuando en conjunto podemos lograrlo.