Algoritmos que privilegian. El racismo y clasismo tecnológico.

La discriminación racial y de clase es algo que sigue presente en pleno siglo XXI y como en la vida real, estas opresiones también llegan a lo digital.

En este texto analizamos cómo los algoritmos de redes sociales, las inteligencias artificiales, los sistemas de reconocimiento facial y muchas nuevas tecnologías tienen bases discriminatorias.

Redes sociales, viralidad y privilegio

Cuando estamos scrolleando en Facebook, TikTok e Instagram, es usual encontrar contenido de nuestro interés, e incluso de cosas que hablamos con otras personas recientemente, es bien sabido que los algoritmos nos analizan todo el tiempo, pero ¿qué pasa cuando estos códigos entran en una línea racista y clasista?

TikTok ha sido una de las redes más acusadas de racismo, se afirma que es más probable volverte viral si eres blancx, delgadx y de nivel socioeconómico alto. En 2020 hubo una campaña digital que intentó boicotear a TikTok por tener algoritmos racistas y censurar o no mostrar los videos de muchas personas que no cumplían con estas características.

Además, de la censura constante que viven las personas que hablan de temas raciales y problemáticas sociales dentro de estas plataformas y que pocas veces pueden expandir su voz, se alega a incumplir las normas en contra de la comunidad de las plataformas.

Eurocentrismo, la base de todo.

Muchos de estos algoritmos están hechos para gente blanca. La diferencia de oportunidades en monopolios como Google y Facebook es considerable entre personas racializadas y personas blancas, por lo que los modelos se construyen alrededor de un solo tipo de persona, entorpeciendo el proceso cuando ya se encuentra en el mundo digital.

Es un hecho que los macrodatos y las nuevas tecnologías pueden seguir replicando prejuicios y prácticas discriminatorias y que es necesario hacer un cambio mientras la inteligencia artificial evoluciona y la sociedad también.

Crear una reflexión incluso ahora que se empieza introducir el mundo del metaverso, de como el racismo y el clasismo pueden estar en todos lados y no se podrá combatir si no se empieza a cuestionar desde los contenidos que consumimos y las razones por las que los consumimos.